Deja lo inútil

¿Con cuántas cosas arrastras que no te sirven para nada?: costumbres, miedos, objetos, … ¿No crees que sea bueno soltar un poco de lastre? ¿Tienes demaciadas ocupaciones, preocupaciones, angustias? ¿o por el contrario, te aburres, no sabes qué hacer o a dónde ir para sentirte bien?…
Mira lo que le pasó a un jóven de tiempos de Jesús: Leer más

Dolor que salva

“Cuando te acercas a Dios la sombra está a tu espalda”. Testimonio de un cura rumano que fue preso por su fe
Tertulian se tiró al piso a chupar las migas de pan consagrado que un miliciano había diseminado por la celda.
– ¿Es esto pan consagrado?
– ¡Sí lo es!
– ¿En verdad crees?
-¡Sí, creo, señor comandante!
-Entonces reza por mi mujer,…., tiene cáncer. (había sido el más cruel de los carceleros)
“Viví un vínculo íntimo con Jesucristo, alimentado especialmente por el rosario, y la oración, sobre todo la que hacía junto a mis compañeros cristianos. Todo a mi alrededor comenzó a ser una manifestación peculiar de la presencia de Dios, una teofanía” Leer más

Seca tus lágrimas

Todos los días hay una rosa que se pudre sobre la caja de un muerto, todos los días hay treinta moneda que compran a Dios, y tú, que pretendes amar sin tiempo y sin fatiga, que te quejas de la traición cuando te muerde o el fango cuando te salpica …, ¿es acaso tu amor más que la rosa o más que Dios?(1)
¿Lloras por la pelota que se cayó en la alcantarilla, por el globo que se fue, o el juguete que tus padres no pueden comprar?, ¿por el amor que se te ha ido o el sueño que no conseguiste?, ¿por el amigo perdido, la traición de tu pareja?, ¿la libertad que te quitan y el bienestar que te niegan? Piensa en la rosa y en Dios, ellos regalan la fragancia y el bien, sin esperar nada a cambio, viven para hacer mejor la vida y cambiar todo hacia lo bello y lo bueno, por eso son siempre, a pesar de todo, imprescindibles, la rosa y Dios.
(1)      De los poemas sin nombre de Dulce María Loynaz

¡Gran amor!

El convertirme en madre me acercó más a Dios. Mis catequistas siempre me dijeron que Dios nos abama más que lo que nosotros éramos capaces, que nos amaba más que nuestros padres.
Cuando te tuve en mis brazos, di gracias a Dios por su Gran Amor, pues ese Amor ¡Es algo más grande que el que sentía por tí en aquel momento! ¡No puedo imaginar un amor tan  grande!. Cualquier madre entenderá bien lo que digo…”
Y cualquier padre también -repliqué a mi mamá- ahora que soy padre valoro mejor es Gran Amor de Dios, porque yo tampoco imagino cómo es posible que se pueda querer a mis pequeñas más que lo que yo las quiero…, y sin embargo, Él las quiere más

Desde la abundancia

Para dar hay que tener. Para ofrecer a otros cualquier cosa sólo puede hacerse desde la abundancia. Se trata de la abundancia en lo que se tiene materialmente, en las capacidades que se pueden ofrecer y y en la vida interior, sobre todo la vida interior. En el Evangelio Jesús elogia a una viuda pobre que ofrecía un par de monedas, siendo lo único que tenía para vivir: he ahí la abundancia. La viuda tenía para vivir, muy poco, pero algo tenía; en aquel contexto cultural era muy difícil que una viuda tuviese algo para vivir coseguido sin vender su cuerpo, por tanto aquellas monedas eran una hazaña. También en la viuda abunda la vida interior, que se goza de dar a los demás de forma anónima pero efectiva. Leer más

El tiempo junto a Dios

Soy una simple creatura, insignificante para muchos. A simple vista mi vida es un eslabón invisible de una larga cadena.
Más para Dios las cosas no son así. Yo le importo desde que estaba en el vientre de mi madre.
Mi corto tiempo de peregrinar  lo trato de aprovechar para hacer valedera mi existencia, teniendo en cuenta motivos superiores  para actuar.
Son muy importantes los que caminan conmigo, o los que me pasan por el lado sin dirección alguna, cada uno es una riqueza y una responsabilidad para mi. También lo son los “hermanos” creados por Dios Padre, como los llamaba San Francisco de Asís: ya sea una flor, un animal, un árbol, un paisaje…
¡Demos gracias a Dios por el camino y los caminantes!.”Y les dio su bendición” (Gen. 1- 28)

A los pies de la Virgen

Ayer a los pies de la virgen pedí por tí.
Sí, por tí, que participas de este pequeño espacio de comunicación,
por tí que te importa Cuba y crees en Dios.
También pedí por mi familia,
por los que no creen,
por los que creen en cosas que no liberan ni plenifican
por los que no tienen esperanza,
les falta el pan, y las ilusiones.
Di gracias por la fe,
y por la dicha de estar allí,
en el corazón de Cuba,
en el altar preferido de nuestra ofrenda cotidiana,
el paño más dulce a nuestras lágrimas
y resonar más fuerte de nuestros gozos.
¡Gracias Cachita!