¿Vives?

¿Le das un beso a tus hijos todos los días?

¿les dices que les quieres?

¿Tienes un detalle frecuente con tu pareja?

¿le hablas de amor, del cielo y el mar…?

¿están contentos contigo los que te rodean?

¿te extrañan los de tu comunidad cuando estás lejos?

¿disfrutas la buena música?

¿admiras el sonido del mar y el canto de los pájaros?

¿llamas a tus amigos?

¿trabajas por un sueño?

Mi combate…, mi carrera

“He combatido bien mi combate, he corrido bien mi carrera”, escribe San Pablo a su amigo al final de su vida. Pablo desarrollo una intensa labor misionera, enseñó a mucha gente sobre Cristo, fundó comunidades, escribió, y al final, terminó preso y condenado a muerte por los enemigos de la fe.
Cuando leí hoy el pasaje me he preguntado si yo corro y combato bien lo que a me toca: mi familia, mi trabajo, el anuncio que hago de mi experiencia de fe, el ayudar en algo a que Cuba sea mejor. ¡Difícil combate!¡Larga carrera!  Sólo puedo con la ayuda de Dios.
Es bueno tener claro lo que uno quiere hacer en la vida: el combate, y la manera en que lo va a hacer: la carrera. El saberlo ayuda a no perderse, permite ser más libre frente a las múltiples disyuntivas de la vida.
¿Y tú qué dices de tu combate y tu carrera?

Deja lo inútil

¿Con cuántas cosas arrastras que no te sirven para nada?: costumbres, miedos, objetos, … ¿No crees que sea bueno soltar un poco de lastre? ¿Tienes demaciadas ocupaciones, preocupaciones, angustias? ¿o por el contrario, te aburres, no sabes qué hacer o a dónde ir para sentirte bien?…
Mira lo que le pasó a un jóven de tiempos de Jesús: Leer más

Dolor que salva

“Cuando te acercas a Dios la sombra está a tu espalda”. Testimonio de un cura rumano que fue preso por su fe
Tertulian se tiró al piso a chupar las migas de pan consagrado que un miliciano había diseminado por la celda.
– ¿Es esto pan consagrado?
– ¡Sí lo es!
– ¿En verdad crees?
-¡Sí, creo, señor comandante!
-Entonces reza por mi mujer,…., tiene cáncer. (había sido el más cruel de los carceleros)
“Viví un vínculo íntimo con Jesucristo, alimentado especialmente por el rosario, y la oración, sobre todo la que hacía junto a mis compañeros cristianos. Todo a mi alrededor comenzó a ser una manifestación peculiar de la presencia de Dios, una teofanía” Leer más

Seca tus lágrimas

Todos los días hay una rosa que se pudre sobre la caja de un muerto, todos los días hay treinta moneda que compran a Dios, y tú, que pretendes amar sin tiempo y sin fatiga, que te quejas de la traición cuando te muerde o el fango cuando te salpica …, ¿es acaso tu amor más que la rosa o más que Dios?(1)
¿Lloras por la pelota que se cayó en la alcantarilla, por el globo que se fue, o el juguete que tus padres no pueden comprar?, ¿por el amor que se te ha ido o el sueño que no conseguiste?, ¿por el amigo perdido, la traición de tu pareja?, ¿la libertad que te quitan y el bienestar que te niegan? Piensa en la rosa y en Dios, ellos regalan la fragancia y el bien, sin esperar nada a cambio, viven para hacer mejor la vida y cambiar todo hacia lo bello y lo bueno, por eso son siempre, a pesar de todo, imprescindibles, la rosa y Dios.
(1)      De los poemas sin nombre de Dulce María Loynaz

¡Gran amor!

El convertirme en madre me acercó más a Dios. Mis catequistas siempre me dijeron que Dios nos abama más que lo que nosotros éramos capaces, que nos amaba más que nuestros padres.
Cuando te tuve en mis brazos, di gracias a Dios por su Gran Amor, pues ese Amor ¡Es algo más grande que el que sentía por tí en aquel momento! ¡No puedo imaginar un amor tan  grande!. Cualquier madre entenderá bien lo que digo…”
Y cualquier padre también -repliqué a mi mamá- ahora que soy padre valoro mejor es Gran Amor de Dios, porque yo tampoco imagino cómo es posible que se pueda querer a mis pequeñas más que lo que yo las quiero…, y sin embargo, Él las quiere más