¿Sobro?

“Hace 20 años trabajo en este taller, ahora me dicen que sobro… ¿de qué voy a vivir?”
Como este técnico de ventiladores, muchos se preguntan lo mismo en Cuba. Han anunciado que se crearán nuevas posibilidades en el sector estatal, ¿cómo? sin reforma económica y apertura a la empresa privada es imposible, el trabajo por cuenta propia en Cuba es muy limitado.
¿Cómo es posible que “sobren” las personas con tanto que hay que hacer en Cuba? Lo que sobra es todo aquello que no las deja crear y desarrollarse.
Rezo por las nuevas oportunidades, por Pedro y su familia, y también por la mía… ¿sobraré?

La contienda

“Cuando   trabajaba para la Iglesia en el obispado de mi diócesis me sentía siempre como en una contienda bélica, siempre había una campaña en contra a la que responder, un problema interno que asumir, un ataque de alguien…”
Así puedo resumir lo que me dijo una buena amiga, y es verdad, no sólo para quien trabaja en un obispado. En la Iglesia de Jesucristo se vive permanentemente el conflicto hacia afuera y hacia adentro.
¿Se trata del asedio constante del Malo?¿Se trata de la incapacidad humana de cargar con obras que superan nuestra fragilidad?¿Se trata de los cambios del mundo?. Puede que se trate de todo eso y de más.
Yo he vivido fuertemente esa lucha durante toda mi vida, en momentos más que en otros, esta Cuaresma ha sido dura en el sentido espiritual. He tenido que lidiar con desacuerdos, injusticias y silencios, desde dentro de la Iglesia y desde fuera.
“¡Vas bien entonces!”, me dijo un obispo viejo y amigo, “agradece la cruz, preocúpate cuando no la tengas”, concluyó.
Dos asideros he tenido en esta Cuaresma, el diálogo y la oración. Una alegría: mi familia. ¡Gracias Padre por la Cruz!