Sergio Lazaro

Tus huellas

La persona a la que ayudaste en la guagua, el vecino a quien diste los buenos días, el enfermo al que visitaste, los amigos con quienes compartes, el  desconocido por el que rezaste. Tal vez no te enteres nunca de cuánto ayudaste, tal vez no seas totalmente consciente del bien que te has hecho tú mismo, pero no dejes de hacerlo, tu felicidad y la de esa gente depende esencialmente de esos detalles. Puede decirse lo mismo de la infelicidad, si reconoces cuando has hecho lo contrario en todos estos casos.
No eres anónimos, habitas tu casa, tu barrio, tu trabajo y tu religión dejando huellas, buenas y malas. Por la misericordia de Dios, las buenas tienen un valor infinitamente mayor que las malas.

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