Sergio Lazaro

Por María mi amor y mi confianza supremas. mayo 2013

Cada vez que el calendario regresa al mes de mayo, que en el hemisferio Occidental es conocido como el mes de las flores, muchos creyentes cristianos y sincréticos recordamos a María, la Madre de Jesús de Nazaret, una jovencita de una perdida aldea del Israel que en el tiempo bíblico asumió con una entereza y un valor extraordinario la encomienda del Espíritu de Dios de ser la Madre del Mesías anunciado. Y yo no puedo dejar de escribir mis emociones y sentimientos al respecto porque soy y seré cristiano hasta el final de mis días terrenales. Soy pues mariano de corazón, de sentimientos, de convicción, así me forjaron mis profesores maristas en mis primeros años de vida y así continuaré siempre. Cada mes de mayo me regocijo por María y se lo expreso a mis lectores y a todos los que me rodean. En este mes de las flores me uno de corazón, sentimientos y vida a las expresiones de amor, confianza y fe de nuestros pueblos que la privilegian y la tienen como su recurso sublime a través de sus muy diversas advocaciones, que dan impulso para continuar adelante en el peregrinaje por el mundo desde nuestro nacimiento hasta el viaje final a la “Casa que no se acaba” en donde nos espera a todos el Padre Celestial, incluso a los que no creen en Él y lo reniegan. Viva pues Cachita, viva Lupita, viva la Virgen María en definitiva. Así lo siento, así lo expreso porque es mi derecho a plantearlo, con mis respetos para quienes piensen distinto.

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