no más que Dios

Todos los días hay una rosa que se pudre sobre la caja de un muerto, todos los días hay 30 monedas que compran a Dios.
Y tú que pretendes  amar sin sombra y sin fatiga, que te quejas de la traición cuando te muerde y del fango cuando te salpica. ¿Es acaso tu amor, más que la rosa o más que Dios?
Dulce María Loynaz

Tienes razón, Dulce María, nuestro amor no es más que Dios. Pero  Él quiere lo mejor para nosotros, por tanto, no podemos conformarnos con el fango y la traición, hay que aspirar y luchar por la transparencia y la fidelidad: ambas son posibles, lo demuestra el Niño que esperamos en esta Navidad, lo mostraron los pastores que se alegraron aquella noche Bendita, lo muestra cualquiera que es fiel y que dice la verdad a cualqueir precio.

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