Sergio Lazaro

2011: De nuevo un adviento de incertidumbres y esperanzas

Crónicas cubanas
Con la pasada celebración en todos los templos católicos del mundo de la Fiesta de Cristo Rey, se culminó el tiempo litúrgico ordinario para dar comienzo al Adviento, etapa del calendario cristiano que ejerce sobre mi espiritualidad una fascinación muy especial e intensa que cada año no puedo dejar de manifestarla en la medida de las posibilidades a mi alcance. El Adviento es signo de una espera esperanzadora como diría don Pedro Casaldáliga, Obispo emérito de Sao Félix do Araguaia en el Matto Grosso brasileño, porque el Adviento es el anuncio de la venida al mundo de Jesús, el de Nazaret, con la buena nueva de la redención de los seres humanos y del cambio total de la filosofía de los odios, los rencores y las guerras por la del amor al prójimo como a uno mismo. Aunque haya quienes se afanan en negarlo e ignorarlo, la prédica de Jesús durante su paso por el mundo ha sido el más importante acontecimiento recogido por la Historia de la humanidad que marcó un antes y un después. Hay quienes plantean eufemísticamente antes o después de nuestra Era para no mencionar a Cristo, pero en su esencia intrínseca es antes o después de Cristo, aunque mucho les preocupe o les moleste.
El Adviento es un tiempo cargado de misterios existenciales porque nos vuelca hacia el futuro que habrá de sobrevenir ineluctablemente y que los cristianos identificamos con la esperanza que trajo Jesús al mundo. Una esperanza activa que nos plantea renovarlo todo, negándonos a nosotros mismos rectificando nuestras faltas y errores humanos porque siempre habrá tiempo para hacerlo si lo tomamos con responsabilidad y honestidad plenas. En el Adviento se impone pues, el análisis de vida en el plano personal y colectivo. A ese análisis de vida estamos llamados los cubanos de adentro y de afuera del país, porque no somos ninguna excepción en el mundo que nos ha tocado vivir y más aún porque nuestras circunstancias del momento resultan acuciantes, complejas y difíciles; quizás como nunca antes en todo el tiempo transcurrido en los últimos cincuenta y tantos años.
En este Adviento 2011 las señales de agotamiento de un sistema que tarda mucho en renovarse, se nos vienen encima como una avalancha que ya no se podrá detener por nada ni por nadie, muy a pesar de los inmovilismos y de las acciones de una burocracia política, económica y administrativa que intenta ahogar los sentimientos mayoritarios del pueblo manifestados a favor de los cambios y las reformas que la vida nos exige sin más dilaciones. Debo decir que en mi criterio, lo que se ha planteado por la Dirección del país en este orden de cosas desde el Sexto congreso del PCC a la fecha, se desenvuelve en mini dosis tan espaciadas en el tiempo que provocan la exasperación de muchas personas que sienten que mientras tanto sus vidas se están consumiendo durante el paso inexorable del tiempo, sin que sus esperanzas, anhelos y necesidades se conviertan en realidades concretas y no virtuales tal y como cierta propaganda trata de presentárnoslas.
La vida se nos consume y no puede esperar por las promesas que se dilatan en el tiempo y que no llegan a su necesario cumplimiento. Esta es una impronta con la que comenzamos este Adviento 2011, tanto los creyentes que tomamos en consideración su significación litúrgica de tiempo de análisis de vida y de cambio, como los no creyentes para los que el Adviento no existe ni significa nada en concreto. No obstante, siempre más allá de las creencias o no creencias, la vida continuará su curso inexorable.
Este es en mi criterio el más importante dilema que tenemos por delante los cubanos, todos sin excepción, los de adentro y los de afuera del país, porque en última instancia formamos parte de un único pueblo que no puede ser dividido por las voluntades burocráticas y empecinadas que insisten en hacerlo, Ya es tiempo que se echen abajo los muros y las fronteras artificiales que sobre la base de los insultos, los odios y los rencores se han erigido lacerando la vida y los sentimientos del pueblo cubano. Eso la historia nunca lo podrá absolver porque ha significado el sufrimiento durante muchos años de la familia cubana disgregada e incomunicada. Es algo que puedo afirmarlo con toda autoridad, porque lo experimento intensamente en carne propia, con mis 5 hijos y 5 nietos que hoy viven diseminados por España, Bruselas y Estados Unidos. Absolutamente nadie por mucha autoridad que detente, podrá ahogar estos sentimientos de padre y abuelo que sufre por causa de una diáspora galopante.
Esas controvertidas divisiones artificiales no aguantan más y el símbolo de este Adviento nos trae un sentimiento de unificación por encima de las trabas, las dilaciones y las voluntades de quienes por mucho poder temporal que acumulen no podrán detener ni el ritmo de la vida en la naturaleza ni de la historia en la sociedad. Me refiero a algo que sin excepción deberíamos tomar muy en cuenta en nuestros análisis de vida en esta etapa que nos acerca al fin del año 2011 y al principio del 2012 que para los cristianos, creyentes y cubanos en general será un tiempo de Jubileo por los 400 años transcurridos desde la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad flotando sobre las aguas de la Bahía de Nipe en un tiempo de tempestad.
El 2012, necesariamente será de esperanzas porque en 1612 Cachita viajó a Cuba en momentos tormentosos y desde entonces ha acompañado al pueblo cubano tanto en las épocas de paz y bonanzas como en los trajines de guerras y de angustias. Sé que hay quienes se burlarán de estos sentimientos porque sus corazones están muy endurecidos, pero esos deberían saber que siempre detrás de los nubarrones llega la luz del sol y que esa luz nunca se podrá tapar ni con consignas ni con voluntades detenidas en el tiempo, que por demás poco tienen que decir para concitar las esperanzas de un pueblo que ha esperado pacientemente porque se cumplan los planes y promesas promisorias que nunca han llegado.
También quiero expresar que en el futuro que nos anuncia el Adviento 2012 poco podrán hacer quienes se propongan mantener vigentes las exclusiones y prohibiciones contra natura encaminadas a negar y/o contener los avances de la ciencia y la técnica en las comunicaciones que hoy interconectan en tiempo real a las personas en el mundo. No lo podrán lograr con sus conceptos contra los sistemas de correos electrónicos, de la televisión satelital y del uso libre de INTERNET muy en especial de las redes sociales, que contradictoriamente tanto se ponderan cuando los comentaristas oficiales hablan de los medios alternativos con que los pueblos del mundo se enfrentan a quienes los oprimen y los reprimen. Con todas estas prohibiciones han creado en Cuba por las artes de sus voluntarismos contraproducentes y extemporáneos, un espacio de excepción que ya no se podrá fundamentar por mucho más tiempo.
Estos son algunos de los sentimientos y de las premociones que me embargan en los inicios de este Aviento 2012; los que deseo compartir con mis lectores.
fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el miércoles 23 de noviembre del 2011.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=130283

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