Si yo viera al Señor…
me quedaría vacía,
hecha una nada.

Si yo viera al Señor…
Él lo llenaría todo,
yo sería vacío, nada.

Si yo viera al Señor…
me fundiría yo en Él,
de mí no quedaría nada.
¡¡¡ Si yo viera al Señor!!!
 

Tres mujeres temprano en la mañana van hasta el sepulcro: ¡ESTÁ VACÍO! Su estupor, cambian en júbilo, no piden pruebas de la Vida, ellas CREEN. Y el encuentro con la Vida, les cambia el corazón y les hace correr a sus discípulos con el primer anuncio: NO ESTÁ ALLÍ, HA RESUCITADO.
 Esta es la noticia, el titular del día, que cambia el corazón de quien lo ENCUENTRA, que torna la muerte en Vida.
 Anoche el templo de mi parroquia se lleno de luces, quizás igual que el de cada uno de ustedes. Cada vela encendida del Cirio, de la Vida y de la Luz, quería ser signo… La vela se apaga al terminar la liturgia, pero la Vida y la Luz permanecen para que seamos sus testigos en medio del mundo. Que nuestra palabra no calle al que es la VIDA, que nuestra vida no apague al que es la LUZ.
 
¡Feliz Pascua de Resurrección!

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