Sergio Lazaro

Persuadir a Dios

Estamos hechos con los mismos materiales que el resto del mundo, sufrimos los mismos desastres y compartimos las mismas maravillas: el terremoto y el arcoíris, la lluvia y la sequía, la inundación y la hierba mojada en primavera…
La buena noticia es que podemos hacer edificios antisísmicos, saber que viene un tsunami, plantar los árboles que cortamos, sanar a los enfermos y persuadir a Dios… Sí, persuadirlo: podemos involucrarlo en nuestros proyectos, contar con su ayuda, y sobre todo con su amistad. Su ayuda es incondicional  y bajo cualquier circunstancia, siempre que trabajemos para bien.
¡Pidan y se les dará! Pidan y se les dará (Juan 15, 5-10)
Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego.
“Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. 8En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos. Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mí; permanezcan, pues, en el amor que les tengo. 10Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

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