Para interpretar loque sucede hoy

Crónicas cubanas
Nuestro mundo interdependiente se convulsiona y se estremecen las esencias básicas de su organización social. De nuevo aparecen fantasmas que lo están recorriendo, ya no es uno solo, ni tampoco el mismo que vislumbraron a finales del siglo XIX los clásicos del marxismo firmantes del Manifiesto Comunista. Ahora conforme al desarrollo de la sociedad y muy especialmente de la conciencia de los pueblos, estos espectros son múltiples y de diverso signo. Los avances científicos y tecnológicos han experimentado un incremento en calidad y en cantidad, que imposibilita objetiva y subjetivamente que un único genio individual pueda conducir los acontecimientos y adelantarse en solitario, abarcando de una vez la diversidad y profundidad de campos en la ciencia y la tecnología del siglo XXI.
La dialéctica que anima a la vida se acelera en una espiral ascendente, dejando atrás etapas, sistemas y formas de organización o de gobierno que no volverán a repetirse. En consecuencia, deberíamos prepararnos universalmente sin excepciones para asumir cambios nunca antes previstos en la sociedad, el medio ambiente, la naturaleza, e incluso la biología, que día a día nos exigirán reinterpretar con un inusitado contrapunteo de negaciones y afirmaciones, todo lo que hemos conocido. Nadie debería considerarse exento dentro de su propio espacio geográfico. Además, aquellos que se detengan en el tiempo como lo anuncian las escrituras bíblicas, quedarán convertidos en estatuas de sal que barrerá el viento provocado por las nuevas dialécticas sociales que se suceden ininterrumpidamente.
El conocimiento, el desarrollo cultural y socio político de la humanidad, se han ensanchado en dirección horizontal con una variedad y complejidad casi infinitas que se hacen y se harán más difíciles de ser ejercitadas en solitario y simplistamente. También cada vez será más imprescindible una especialización en dirección vertical, para buscar los límites profundos de los elementos que componen al universo, a la vida, a la sociedad e incluso al pensamiento. Las épocas del Renacimiento, de la Revolución Industrial y de las Luces, incluyendo a la Modernidad, que conmovieron al planeta van quedando muy atrás en el tiempo, superadas por el desarrollo de la ciencia, la técnica, la creatividad humana y la sucesión de nuevos acontecimientos de diversos signos. Es la hora de los colectivos interdisciplinarios que trabajen concertados entre sí y de la diversidad propia de una renovada Sociedad Civil que puja por ejercer sin cortapisas el papel protagónico que le corresponde desempeñar conforme a su naturaleza humana en la conducción de los diversos países del mundo.
En estas circunstancias, van quedando muy lejos y probablemente no volverán a surgir, aquellos genios renacentistas superdotados de un conocimiento universal y de una creatividad extendida horizontalmente dentro de una misma persona, hacia los más diversos campos de la cultura, el arte y la ciencia con los que pretendían buscar, explicar y crearlo todo. Leonardo de Vinci fue un exponente universalmente reconocido de estas personalidades significativas y decisivas, por ejemplificar tan sólo a uno. Actualmente las condiciones socio económicas, políticas y medioambientales, no son las mismas que las del Renacimiento y ni siquiera las de la muy reciente Modernidad. Seguir pensando conforme a una lógica del pasado, nos desubicaría del presente y nos imposibilitaría prepararnos para el futuro.
Como consecuencia de los actuales desarrollos científicos, tecnológicos y de comunicación intersubjetiva en tiempo real, los pueblos han estado adquiriendo conciencia de sí mismos, concertándose y volcándose en actitudes para sí. En tales circunstancias y coyunturas luchan por asumir colectivamente el liderazgo que les corresponde a su condición de sujetos de la vida, agrupados en las instituciones y entidades propias de las nuevas estructuras de sociedad civil que los acoge, incluso más allá de los partidos políticos tradicionales y de las formas de gobierno surgidos en la modernidad, que ya no se corresponden con las exigencias de un mundo intercomunicado en tiempo real como nunca antes.
La Revolución en la electrónica con la computación, las comunicaciones satelitales, la telefonía celular, Internet así como las redes sociales junto al aumento de la velocidad, la eficiencia y la seguridad de los transportes aéreos, marítimos y terrestres le han dado un vuelco irreversible a la sociedad contemporánea. Negar estas realidades, tratar de frenarlas, prohibirlas o ponerse al margen de su existencia, constituyen posturas retrógradas condenadas al fracaso que podrían precipitarnos hacia el caos y la conmoción social. En todas las épocas humanas que recoge la historia, las fuerzas productivas han pujado al ritmo de la eficiencia y del desarrollo en general, compulsando a las relaciones de producción y de gobernabilidad, para romperlas y superarlas con las nuevas estructuras y sistemas correspondientes a los niveles del desarrollo alcanzado.
Lo que sucede hoy en el mundo, en especial en el Medio Oriente, no debería verse aislado de estas realidades propias del conocimiento científico técnico y de la dialéctica de la vida. Achacarlo exclusivamente a la acción única de grupos de poder y dominación más allá de estas realidades, por muy poderosos que puedan ser, es inexacto. Esos grupos de poder y países de dominación si bien pueden intentar aprovecharse de ello como evidentemente lo están tratando de hacer e incluso lo logran en determinados ámbitos, también han sido sorprendidos y amenazados por estas circunstancias históricas y no podrán cambiarlas por muchos recursos económicos y militares que posean. Si utilizan la guerra como enfrentamiento a lo que sucede, lo empeorarán todo y podría ser el fin de la civilización.
Estamos verdaderamente ante un cambio de época y quienes no sean consecuentes con ello a partir de sus propios países en primera instancia, propiciando la libertad de pensamiento, conciencia y acción que exigen los pueblos, serán superados indefectiblemente por una dinámica que ya no volverá atrás. Así lo pienso y así lo afirmo. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el lunes 7 de marzo del 2011

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