Limpiar la casa

¡Qué bueno limpar la casa! Botar los trastos y la basura, lustrar los rincones, cambiar los muebles, limpiar las ventanas, sacudir el techo,…, y luego sentarte a comer con tu familia escuchando buena música.
Tal limpieza no puede hacerse todos los días, pero debe hacerse al menos una vez al año.
Eso es lo que sucede en la Cuaresma, desde los primeros siglos del cristianismo, son 40 días de «limpieza» interior y comunitaria que van desde el miércoles de ceniza hasta el primer jueves de luna llena de primavera, momento en que se celebra la última cena de Jesucristo con sus discípulos: la Misa.
La oración, el ayuno, la penitencia, la asistencia a las celebraciones de esta época del año, permiten que el Domingo de Resurrección, nos sentemos en la mesa familiar de la comunidad a comer y beber en abundancia el banquete precioso de Cristo.