A favor de las iniciativas y concertaciones ciudadanas

Crónicas cubanas
Las polarizaciones manifestadas durante años en Cuba, entre otras más que he estado mencionando en mis últimas crónicas, constituyen elementos provocadores del síndrome de la desconfianza muchas veces justificada y otras no, que día a día se generaliza entre nosotros. Asimismo, la centralización excesiva, caracterizada por un conjunto de manifestaciones de autoritarismo, intransigencias y ahogo a la libre expresión del pensamiento junto con las concepciones triunfalistas que no reconocen y/o matizan disminuyéndole importancia a los errores e insuficiencias del sistema establecido con reconocimientos que no van más allá de lo estrictamente formal; entre otros que se me escapan de una lista que podría ser muy extensa, son factores objetivos y subjetivos que también dan fundamento a una desconfianza generalizada provocada además, directa y/o indirectamente, por las fuerzas retardatarias dentro de la sociedad cubana contemporánea, las que actúan además como elementos de disolución social.
Por otra parte, la política de descalificación e insultos a toda idea que sea distinta o persona que no concuerde con el pensamiento único establecido, devienen aspectos entorpecedores al normal desenvolvimiento de una necesaria sociedad civil sana y optimista. Constituyen, recursos que no deberíamos subestimar nunca, porque favorecen un clima de tirantez dirigido contra los razonamientos calmados y profundos, portadores de las nuevas ideas y de las concertaciones intersubjetivas que la dialéctica de la vida propicia, principalmente como expresión de las generaciones que surgen y se abren paso rumbo a un futuro que por ley de la biología social habrá de pertenecerles, quiéranlo o no las fuerzas del pasado por mucho poder que hoy posean.
Poner los pies sobre la tierra y actuar con realismo político verdadero, es una necesidad que desde mi rincón de Centro Habana he planteado con insistencia refiriéndome a diversas manifestaciones de la complicada y explosiva realidad en que estamos insertados. En medio de estas circunstancias y coyunturas, el tiempo apremia y cerrarles el espacio vital a las iniciativas y las concertaciones sociales que emanan de lo nuevo que nace y se desenvuelve dentro de nuestros ámbitos, es un intento muy dañino, aunque a la larga será infructuoso. La intransigencia y el miedo a lo que surge, nublan los entendimientos de quienes niegan a los jóvenes lo que ayer se conquistó en nombre de un futuro que ha devenido presente interminable.
Considero que son incontenibles las nuevas ideas que se manifiestan como expresión de inéditas concepciones que diariamente procuran abrirnos paso hacia el apogeo del siglo XXI, con su cargamento de inimaginables posibilidades creadas por la revolución científico técnica y humanística universal a que hoy asistimos. También forman parte integral de estos procesos, las nuevas concertaciones fraguadas al ritmo del desarrollo de una juventud que, como he expresado anteriormente, indiscutiblemente asumirá los timones de mando de la sociedad. Considero que estas concertaciones tienen todo el derecho del mundo a manifestarse con toda libertad y a exponer sus proyectos para un futuro que les pertenece por entero y que los que estamos en la recta final de nuestro peregrinaje terrenal, no deberíamos tratar de entorpecérselo, lo que sería muy dañino además de verdaderamente imposible en el tiempo.
Me refiero a un fenómeno sociológico de profundidad y largo alcance, que no debería menospreciarse ni mucho menos ser negada su existencia. Creo que ya es tiempo para dejar a un lado los planteamientos de conceptos, consignas y aceptaciones ciegas de todo lo que viene de arriba, tal y como se propugna por muchas instancias verticales, burocráticas de origen administrativo, económico, profesional, social y político.
Cada vez se hace más anacrónica la figura del militante y del revolucionario que cumple sin pensar en lo que cumple, que por otra parte tanto criticó el Che al referirse que las vanguardias nunca deberían ser sólo mulos de carga. Estas disciplinas ciegas, si antes eran muy dañinas, hoy son peores, muy en especial en los momentos en que se presentan ante los cubanos disyuntivas que podrían hacer o no posible el futuro que tenemos por delante. Estas prácticas de aceptación ciega de todo lo que se plantea por parte de las cúpulas de la sociedad, que algunos propugnan y se ufanan en cumplir, podrían anular las posibilidades de crear un nuevo y necesario contrato social propiciador de una salida factible y concertada con el pueblo para superar los estancamientos que tanto nos entorpecen.
Abogo decididamente a favor de abrirle paso al futuro y favorecer que la ciudadanía, en especial los jóvenes, puedan expresar con toda libertad sus criterios, sus nuevas ideas y crear las concertaciones que sean necesarias para la solución de nuestros problemas y el avance en pos de la paz, la equidad, la justicia social y la realización plena del ser humano en una sociedad que parafraseando a José Martí no podría desenvolverse ni dirigirse como si fuera un cuartel. Basta ya de acusaciones de búsqueda de protagonismo por el protagonismo, a quienes plantean a debate sus críticas y proyectos.
En mi opinión, es sabio e imprescindible, tomar en cuenta lo que se plantea por un creciente número de concertaciones ciudadanas que conciben y elaboran concepciones novedosas surgidas de los anhelos y los genuinos intereses que bullen en nuestras bases sociales. Lamentablemente cuentan con muy pocas posibilidades de comunicación social, porque los medios masivos locales les están vedados, y sólo pueden manifestarse con mucho trabajo e ingeniosas fórmulas en algunos espacios digitales que además, no son de libre acceso a la población cubana que no cuenta con las facilidades de correo electrónico ni Internet para lograrlo. Mantener prohibidos estos accesos que en el mundo de hoy son universales, es un absurdo que entorpece el futuro de Cuba y que necesariamente habrá de lastrar nuestro desarrollo socio económico, científico, cultural y político en pleno Siglo XXI. Así lo pienso y así lo escribo para el análisis y el debate que se plantea realizar en todo nuestro país. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! El lunes 24 de enero 2011

0 Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.