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Trancar el dominó, una tentación permanente.

Crónicas cubanas
En algunas ocasiones he escrito sobre la necesidad que tenemos de conducirnos con realismo político y con los pies sobre la tierra, lo que en mi criterio se encuentra al orden del día en los momentos actuales que vive Cuba. Me refiero a la búsqueda sin esquematismos ni empecinamientos, en medio de nuestras complejidades de los resquicios que nos faciliten enfrentar una realidad tan compleja como la que estamos viviendo en la Cuba de hoy.
Reconozco que en este orden de cosas, se han generado muchas incertidumbres, desencantos y ocasionalmente rencores que deberíamos tener muy en cuenta y tratar de solventarlos de la mejor manera posible en paz y armonía social. A mí no me cabe la menor duda de que las limitaciones al pensamiento y a la libre expresión de lo que se opina, en especial al diálogo y al intercambio con los demás, con el secretismo oficial y la intolerancia generalizada, han sido factores determinantes de mucho peso para la subsistencia de las complejas, difíciles y lamentables situaciones de penurias y de desesperanzas que hoy afrontamos.
Cuando se habla de la realidad, deberíamos planteárnosla a partir de los planos o escenarios en que generalmente se manifiesta; a saber: la realidad que nosotros queremos que sea, la realidad que se nos quiere imponer, y la realidad que verdaderamente es. Realizar ese ejercicio de análisis, podría sernos de mucha utilidad para orientarnos adecuadamente y actuar en consecuencia. En especial, cuando las cosas son más complicadas de lo normal.
En estas circunstancias y coyunturas, considero que “Trancar el dominó” que significa cerrarse a toda alternativa posible, constituye una tentación que aparece con mucha fuerza. Una actitud distinta más efectiva, en mi opinión, sería poner los pies sobre la tierra y actuar con realismo político. Porque la intransigencia y la falta de flexibilidad no son antídotos adecuados precisamente para enfrentar a las intransigencias e inflexibilidades generalizadas oficialmente dentro de la realidad que verdaderamente es en nuestro medio social de hoy.
”Trancar el dominio” e inhibirse de todo, esperando a que los problemas se resuelvan desde afuera o por su propio peso, considero que muchas veces sería una consecuencia de la falta de argumentos y de la capacidad necesarias para enfrentar el debate de los problemas con valentía y decisión. “Trancar el dominó” podría ser también un síndrome de escapismo, impotencia o de violencia ciega, dejando a un lado al diálogo pacífico y civilizado que es la alternativa que muchos hemos planteado durante largo tiempo y lo que en mi opinión es más beneficioso y efectivo inclusive, porque se corresponde con las anhelos de paz y de armonía social que tanta falta le hacen al pueblo en general.
“Trancar el dominó” podría dejar sin salida a la situación determinante y, por tanto, facilitar que todo siga igual sin cambio ni movimiento favorable alguno. Porque cuando el inmovilismo ha sido la característica esencial de la sociedad por mucho tiempo, es importante que las cosas comiencen a moverse de nuevo, aunque no sea en las óptimas direcciones, ya que lo decisivo entonces es iniciar el movimiento que siempre podría aportar un nuevo e inesperado ritmo para salir adelante en la dirección correcta. Llevar hasta sus últimas consecuencias el debate que hoy se realiza a lo largo y ancho de Cuba sobre “El Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social” y plantear todas las coincidencias, las discrepancias y las inconformidades que se tengan oponiéndose abiertamente a los retrocesos vergonzantes que algunos prefieren, buscando además la concreción de fechas y metas claras, es una actitud que no se debería menospreciar porque podría impulsar a que el debate se abra a todas las posibilidades y que comiencen a solucionarse los problemas que afrontamos en forma gradual y con ritmo persistente.
Otra alternativa práctica podría consistir en plantearse el logro, paso a paso, de todo lo que sea posible a favor de que se desarrolle un flujo de soluciones desencadenadas unas con otras, en pos de impulsar al proceso de cambios positivos que puedan revertir las situaciones agobiantes que no aguantan más. La gradualidad razonable haciendo presión contra el uso de métodos y soluciones neoliberales propios de la vieja escuela, ante lo que es de magnitudes considerables, constituye un útil proceso para actuar con los pies puestos en la tierra y hacerlo con realismo político en pos de que las realidades comiencen a acercarse a lo que queremos y/o necesitamos. Comprendo que para esto, es condición necesaria la transparencia y la socialización horizontal pública de lo que se va proponiendo al objeto de que todo sea realmente de conocimiento generalizado, porque el pueblo necesita recuperar la credibilidad de que verdaderamente se le va a tener en cuenta, lo cual considero imprescindible plantear con toda la fuerza que nos sea posible. Sin lograr la credibilidad y la participación popular todo será inútil y empeorará más. Ese es mi criterio y así lo publico con el mayor respeto hacia las opiniones diferentes de uno u otro signo. Publicado en Por Esto!, Sección de Opinión, el lunes 20 de diciembre 2010

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2 thoughts on “Trancar el dominó, una tentación permanente.

  1. PERDONEN COMENTE DE NUEVO LO QUE HA ESCRITO
    F.SAUTIÉ .
    ´´NO TRANCAR EL DOMINÓ ´´ DEBEN LEERLO
    MUCHOS DESTACADOS EXTREMISTAS AQUÍ EN MIAMI
    ME REFIERO A PERSONALIDADES DESTACADAS
    DEL LLAMADO EXILIO HISTÓRICO Y DE LOS MEDIOS
    MAS ÓIDOS POR LOS CUBANOS COMO EL
    CANAL 41 QUE PROMUEVE UNA SALIDA VIOLENTA
    EN CUBA,UNA GUERRA CIVIL, NO SÓLO
    PARA CUBA SINO TAMBIÉN PARA VENEZUELA.
    HE ACLARADO QUE NO SOY NI HE SIDO
    NUNCA CATÓLICO NI EN SAGUA NI EN NINGUNA
    PARTE POR LO QUE MI COINCIDENCIA Y
    ADMIRACIÓN POR EL ENFOQUE DE SAUTIÉ
    CREO TIENE MÁS VALOR QUE SI LO HACE ALGÚN
    CATÓLICO DE SAGUA ALLÁ EN ESTOS MOMENTOS;
    ASÍ HABRÁ MUCHOS CUBANOS QUE NO SOMOS
    EXTREMISTAS QUE QUEREMOS SOLUCIONES YA,
    AMARNOS TODOS Y NO ODIARNOS MÁS, PERDONAR
    A TODOS DE LOS DOS BANDOS Y QUE NO NOS
    DIVIDAMOS MÁS.

  2. Amigo , no hay nada que perdonar porque lo que se publica es para que se lea, se opine, se critique o se le añadan criterios. Tenemos un problema de incomunicación muy serio entre los medios de prensa nacionales y la población. Solo en espacios como estos, especialmente los de la Iglesia que es Casa de todos, se puede dialogar responsable y fructíferamente. En Cuba es muy necesario un gran diálogo nacional de todos con todos, que pueda conducirnos a un gran reencuentro, una verdadera reconciliación y un perdón sincero y generalizado con firme proósito de la enmienda, lo que en su conjunto nos conducirá a la paz y la armonía social. Lo contrario es la violencia y la guerra fratricida que podría ser una tragedia humanitaria de proporciones inconmensurables. Todo lo que hagamos a favor de la reconciliación y el amor entre cubanos y con el mundo es básico es poco ante las circunstancias y coyunturas en que vivimos en la actualidad. Que se abra Cuba al mundo, y el mundo a Cuba, como pidió SS Juan Pablo II

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