Un nuevo comienzo

Volver a empezar, borrón y cuenta nueva,… Las personas y los pueblos necesitamos esas oportunidades: rehacer lo mal hecho, tomar un descanso para mirar atrás, celebrar en familia, “cargar las pilas”. Todas las culturas de la humanidad tienen tales costumbres, la necesidad de re-comenzar está sembrada en lo más profundo de nuestra psiquis.
En nuestra cultura, de matriz cristiana, el fin de año y la Navidad son ocasión para recomenzar. Todos se preparan para festejar, comer, beber… ¿pero qué más? ¿qué harás tú?
Ojalá converses mucho con tus hijos, tus padres, tus amigos, pidas perdón a ellos y a Dios por tus faltas, y te propongas no repetirlas este año. Ojalá te tomes tiempo para soñar y proyectarte para el nuevo año. Ojalá tu fiesta no se quede en música y comida, sino que sea una auténtica celebración desde el fondo de tu corazón, por todo lo bueno que vives: ¿ya hiciste la lista? Seguro es más larga que la de las cosas malas.
La Buena Noticia de Cristo incluye un nuevo comienzo, una “segunda oportunidad” que no pasa, porque no hay error que no pueda ser corregido, y no hay sueño bueno que no pueda ser alcanzado de alguna manera.
¡Felices Fiestas!

SI LA PALABRA ME HACE FUERTE… Él te habla hoy

SI LA PALABRA ME HACE FUERTE…
Hijitos, les he escrito porque ya conocen al Padre.
Padres, les he escrito porque conocen al que es desde el principio.
Jóvenes, les he escrito porque son fuertes y la Palabra de Dios permanece en
ustedes que ya han vencido al Malo.
1 Juan 2, 14
¿Siento que la Palabra de Dios me hace fuerte para vencer las tentaciones?