¿Es obligatorio coincidir siempre?

Crónicas cubanas
Hace algunos días alguien desde el exterior, sin poder ocultar su molestia, se dirigió a mí con un mensaje impositivo e incluso algo burlón e irrespetuoso en el que me expresaba que durante algún tiempo se había hecho la costumbre de leerme, pero que ahora quería decirme que cada vez que escribiera sobre el cristianismo y la religión, no iba a hacerlo más porque él no creía en eso. Sus expresiones me motivaron algunas interrogantes que consideré conveniente compartirlas con mis lectores, sin tener que mencionar a la persona en específico; porque considero está en su derecho de plantear todo lo que desee menos la descalificación dirigida hacia quien no comparte sus criterios y peor aún la burla hacia la edad e imposibilidades físicas del autor.
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