Sergio Lazaro

El precio de la luz

«Me obligaron a cocinar con corriente poque ya no se ´consigue´ el gas y no venden ´luz-brillante´, ahora me suben la luz, ¿hasta donde vamos a llegar?… pero bueno, uno siempre inventa» -Ofelia, ama de casa de 50 años.
¿Cuál será esta vez el invento?: robarse la corriente, «conseguir» gas o keroseno, o simplemente cocinar menos…
Ciertamente los cubanos nos las arreglamos para no perecer cuando nos aprietan la tuerca, somos muy creativos, muchas veces con métodos nada éticos. Esa es la peor manera de utilizar nuestra creatividad. ¿Por qué no se nos da la oportunidad de usar esa creatividad en un ambiente de libertad y competencia donde la ley cuide la ética?
Como pueblo tenemos una «luz» que no tiene precio, que es nuestra creatividad, nuestro alto grado de instrucción, y nuestro caracter pacífico y servicial. Esa no se ha apagado a pesar de los apretones de la tuerca, pero esto tiene un límite.

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