El Adviento 2010 y las incertidumbres

Crónicas cubanas
Cada año, el tiempo litúrgico de Adviento constituye una etapa de recuento, firme propósito de la enmienda y, principalmente, espera esperanzadora de los cristianos en todo el mundo. Es un espacio de preparación con vista a las festividades de Navidad conmemorativas del nacimiento entre nosotros del niño Dios, hecho trascendental que dividió la Historia Humana en un antes y un después, en el que resonaron dentro de los ámbitos del Israel bíblico en el territorio donde se ubicaba la aldea de Belén, palabras de amor y esperanza que proclamaron “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”. Canción de ángeles que ha sido traducida con múltiples expresiones propias de los idiomas y dialectos con que hablamos los seres humanos, iluminada y enriquecida musicalmente además con una gran diversidad de melodías, cánticos referidos, imágenes y formas gráficas simbólicas de la alegría, la felicidad así como de la esperanza, propias del ambiente navideño y de fin de año, que se extiende a la hermosa fiesta para los niños cada 6 de enero en recordación de la visita de los magos del Oriente a Jesús, María y José en su gruta de Belén.
En el devenir de la Historia estas conmemoraciones han sido símbolos del optimismo cristiano e incluso de la humanidad en general, a favor de la vida, considerada por los que tenemos fe como el don más valioso que nos ha legado Dios. Los medios de comunicación así como las costumbres inducidas por el comercio, muchas de las cuales constituyen expresiones propias de un paganismo estructural extendido con fuerza dentro de la cultura consumista del mundo de hoy, no tienen en cuenta en sus campañas de prensa y de marketing propias de los meses de fin y principio de año a que me refiero, al Adviento preparatorio de análisis y propósitos para lo que habrá de venir en el futuro que se nos aproxima anualmente con sus enigmas dilemas y esperanzas. El Adviento es una etapa de 4 semanas que se simbolizan en los templos católicos con una corona que incluye a 4 sirios con específicos colores litúrgicos que se encienden uno cada domingo, cargados siempre del misticismo y la espiritualidad tan necesarios para enriquecer nuestro sentido humano de la vida más allá de lo intrínsecamente material en los planos y dimensiones del alma, que son contentivos de nuestros gozos, sufrimientos, desencantos, satisfacciones, alegrías y tristezas.
Escribo en esta ocasión sobre realidades siempre presentes que se reiteran cada año y que transcurren con secuencia ininterrumpida desde los primeros tiempos del cristianismo. Forman parte esencial de la cultura y de las costumbres de millones y millones de personas en todo el mundo. Se mantienen vigentes y constituyen en última instancia símbolos de esperanza, paz y alegrías, por más que se esfuercen los que intentan controlarlo todo, en presentarlos controvertidamente, descalificarlos y/o ridiculizarlos escamoteándoles su significación espiritual procurando manipularlos y/o tratando de borrarlos por completo.
De nuevo comenzamos el Adviento, ahora el del 2010 caracterizado por una carga de incertidumbres y preocupaciones sobre el futuro año 2011 y sus dramáticas perspectivas de más restricciones, de masivos despidos del trabajo con magras coberturas salariales y de seguridad social que afectarán a muchas familias cubanas para las que las fiestas que prepara el Adviento serán angustiosas, aunque quisieran aislarse de una realidad que día a día se impone con nuevos anuncios así como hechos objetivos y subjetivos, que la voz del pueblo calificada como voz de Dios los va describiendo de boca en boca quizás con desproporciones y fantasías, pero que en el fondo parten de indicios reales que aunque no sean aceptados oficialmente, algo de ellos ha sucedido o sucederá en definitiva.
Me refiero en este inicio del Advierto, a momentos que los cubanos estamos viviendo, en los que se hace más necesario y urgente que nunca antes proclamar la esperanza, desterrar la desesperanza y estimular la lucha por la vida y el enfrentamiento a las dificultades con una actitud optimista, positiva, creativa y valiente que impida dejarnos vencer por circunstancias, coyunturas o fuerzas negativas que puedan interponérsenos. En cada Adviento de nuestra existencia terrenal, deberíamos recordar los creyentes y no creyentes que, mientras haya vida habrá esperanza y posibilidades para vencer a la adversidad. Ante la adversidad, siempre con el pueblo. Considero que estos son los sentimientos positivos que debiéramos propugnar y proponernos en nuestras meditaciones de Adviento, así como en el contenido de los diálogos con Dios que nos planteamos todos aquellos que tenemos fe y confianza en su infinito amor y misericordia por los seres humanos, de los cuales los cubanos no somos ninguna excepción ni mucho menos. Así lo creo, así lo pienso y así lo escribo. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto!, el lunes 29 de noviembre del 2010
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=57166

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