Sergio Lazaro

Presencia


M
e regalas una rosa como aliento mañanero,
me llevas donde el rocío quita la sed del alma y del verde de los campos.
Me consuelas con la mano del amigo y la caricia de mi amada,
la risa de mis niñas, el canto del sinsonte, y la brisa.
Esa brisa que a veces se me antoja tu aliento,
que me apaga las furias, que me seca el llanto, que me arrulla.
Aunque como hoy, no vea nada,
Tú te muestras.

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