Sergio Lazaro

La otra mejilla

Mi amigo Jorge es comunista, y me preguntó ayer que por qué la Iglesia permite que las Damas de Blanco vayan a misa si son “contrarrevolucionarias”. “Porque la Iglesia admite a todos, incluso a ti que eres revolucionario. La Iglesia es casa de todos, piensen como piensen”  -contesté.
A lo largo de la historia los gobiernos de cualquier signo han tratado de acayar unos, de ahogar en sangre otros, o de manipular, los más sofisticados, a la Iglesia como institución y a sus miembros en particular.
La Iglesia, además de acoger a los perseguidos, curar enfermos, enseñar a los que no saben  y anunciar el Evangelio, tiene la libertad de escoger quiénes ocupan las responsabilidades en la comunidad.Desde hace años muchas personas que militan en el partido y la juventud comunistas asisten a la Iglesia sin que se les pregunte cuál es su credo político, algunos, incluso, tienen responsabilidades en la comunidad.  Tampoco ha de preguntársele a unas mujeres que visten de blanco y reclaman sus derechos.
La Iglesia ha puesto la otra mejilla a las instituciones del Estado que tradicionalmente la han perseguido. ¿Presenciaremos más bofetones, o se impondrá al fin el testimonio de la comunidad que imita a su Maestro en la mansedumbre  y la firmeza?.
Tengo fé en el diálogo, pero al mismo tiempo recuerdo siempre que Cristo siempre dijo la verdad, y aunque puso la otra mejilla,  preguntó con fuerza y mirando a los ojos  ¿por qué me pegas?.

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