Sergio Lazaro

El que debe morir

Pedro niega conocer a Jesús, Pilato duda de que Jesús es el Rey, sólo Él y sin embargo es injustamente sentenciado a muerte; mientras que Pilato, dejaba libre a Barrabás.
Todos los soldados le gritaron, le golpearon, seguían tras sus huellas dolorosas y desgarradoras, tras sus penosas andanzas, la flagelación, lo escupían, se burlaban. Todos clamaban ¡Qué muera! ¡Qué muera! ¡Crucifícalo! Eran las nueve de la mañana cunado lo crucificaron y también a los dos bandidos y fue a las tres de la tarde que murió Jesús y cuando anochecía en
vísperas del día de reposo, es sepultado.
Sin embargo, Barrabás, quedó libre, decidieron que muriera el Nazareno, pero no vieron los delitos de Barrabás, las pruebas que afirmaban su culpa, que era un asesino. “Jesús vino para dar testimonio de la verdad, y el que es de la verdad escucha su voz”.
Después muchos de los que lo condenaron reflexionaron, vieron, lo que antes no veían y se dieron cuenta de que Jesús no debía morir. Hoy la Iglesia considera que ni siquiera Barrabás debía morir, pues no hay derecho a matar a nadie por sus faltas, es preferible que pase toda la vida en la cárcel.
A Jesús lo condenaron, hoy muchas veces condenamos a la verdad en Cuba usando cualquier justificación.
Sin embargo Él nos mira con compasión y pide por nosotros “¡perdónalos padre porque no saben lo que hacen!”

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