Sergio Lazaro

A Dios lo que es de Dios

Este fin de semana hay elecciones en Cuba, es ocasión para reflexionar sobre la sociedad en clave evangélica:
Jesucristo respondió «den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», cuando quisieron pedirle una definición política.
Dar al César significa cuplir la legalidad, pero si das a Dios lo que corresponde, entonces no estás moralmente obligado a cumplir aquella parte de la legalidad que es injusta, porque servir a Dios es servir al ser humano, y se agrede a Dios quitándole lo que es de El, cuando se agrede al ser humano. Así lo enseña la tradición de la Iglesia que viene desde los Padres. La Gloria de Dios es que el Hombre viva.
Dar a Dios implica entonces buscar que las personas lo encuentren cara a cara a Él y al mismo tiempo procurar mayores grados de bienestar y justicia en la sociedad, sin distingos de tipo alguno. Servir a lo que es injusto en la sociedad es quitar a Dios lo que es suyo y darlo al César. Buscar el bien, en cambio, es dar al César y a Dios, lo que le corresponden.
La Iglesia de Jesucristo no puede compometerse, como comunidad, con ningún partido o corriente política, ya que sus fieles tienen la libertad de pertenecer a cualquiera de estas corrientes, y para todas la Iglesia tiene una palabra que la ilumina en clave de criterios de juicio y principios éticos.
Los fieles laicos sí estamos llamados a participar en el vasto mundo de la política.

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