A Dios lo que es de Dios

Este fin de semana hay elecciones en Cuba, es ocasión para reflexionar sobre la sociedad en clave evangélica:
Jesucristo respondió «den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», cuando quisieron pedirle una definición política.
Dar al César significa cuplir la legalidad, pero si das a Dios lo que corresponde, entonces no estás moralmente obligado a cumplir aquella parte de la legalidad que es injusta, porque servir a Dios es servir al ser humano, y se agrede a Dios quitándole lo que es de El, cuando se agrede al ser humano. Así lo enseña la tradición de la Iglesia que viene desde los Padres. La Gloria de Dios es que el Hombre viva. Leer más

¿Me amas?

¿Me amas?… Sí, tú sabes que te amo (Jn 21, 15-19)
Eso es lo que realmente importa: si amamos. Pedro había traicionado a Jesús, no tuvo valor para decir la verdad ni siquiera frente a una pobre criada. Pero el Señor no le pide cuentas, sólo pregunta por el amor.
Si hay amor la traición sólo puede ser fruto de la debilidad y por tanto hay remedio, lo prueba la cruenta muerte (y por tanto la gloria) a que se enfrentó Pedro años más tarde… al final el amor se impone.
¿Cuántas veces he traicionado?¿cuántas veces lo has hecho tú?¿cuántas veces negaste la verdad que tanto falta en Cuba…¡frente a una criadita!?¿cuántas veces flaqueamos y no damos el cariño, el pan, la paz, que necesita tu familia, tus amigos…? Si amas, hay una salida: «tira la red a la derecha» (Jn 21,6), o sea, vuelve a intentarlo. Te espera un banquete en la orilla. (Jn 21,6)