El Sermón de la Montaña

“El Sermón de la Montaña”
La historia de la Iglesia nos enseña que la verdad del Evangelio, nos ayuda a contemplar las dimensiones de misterio que provocan nuestro asombro y continuar su misión.
Nuestra adhesión. Él nos llama a cada uno conociendo nuestra historia, a «…eligió de entre ellos a doce, para que los acompañaran y para mandarlos a anunciar el mensaje…y le dio autoridad para expulsar a los demonios…»  (Mc 3, 14-15)
Nuestra vida se mueve al impulso del amor y el servicio a los demás, siendo una opción y discernimiento para seguir el camino de las Bienaventuranzas:
Dichosos los que reconocen su necesidad espiritual….
Dichosos los que están tristes…
Dichosos los de corazón humilde…
Dichosos los que tienen hambre y sed…
Dichosos los de corazón limpio…
Dichosos los que procuran la paz…
Dichosos los que sufren persecución por hacer lo que Dios exige… Dichosos ustedes cuando la gente los insulte y maltrate y por causa mía los ataquen con toda clase de mentiras. Alégrense…; pues así también persiguieron a los profetas que vivieron antes de ustedes. (Mt 5,3-12)
No temamos la cruz que ofrece el seguimiento a Jesucristo, siendo discípulos, abrimos los caminos de vida, esperanza para nuestros pueblos sufrientes de todo tipo de injusticias, discerniendo por el camino de la única verdad, la vida, por los espacios sociales de nuestros pueblos, a favor de una sociedad  coherente, justa, a favor de los perseguidos, de los que buscan la paz, de los que buscan nuestros derechos reprimidos, a favor de los excluidos de la sociedad.
Continuará…