No confundir los sentimientos

Con motivo de la X Semana Social Católica que acaba de celebrarse en La Habana

A la derecha Mons. Juan de Dios Hernández, a la izquierda el Dr. Jorge Domínguez, durante un intercambio en la Semana Social
A la derecha Mons. Juan de Dios Hernández, a la izquierda el Dr. Jorge Domínguez, durante un intercambio en la Semana Social

En las actuales coyunturas en el medio habanero, desde el que les escribo, por días se agudizan nuestras complicaciones existenciales y se hacen más necesarias algunas soluciones que abran las esperanzas, mitiguen las angustias y detengan los escapismos que se multiplican. La necesidad del diálogo y el encuentro de todos con todos, sin entrar en discriminaciones de sentimientos ni mucho menos de orígenes existenciales, es una urgencia imprescindible. Leer más

Testimoniar el diálogo que Cuba Necesita

Semana Social Católica, bitácora
Primer día,  16 de junio de 2010

Testimoniar el diálogo que Cuba Necesita
Con esta invitación Habey Echavarría y Roberto Veiga, habaneros del Comité Organizador, presentaron a los participantes de todas las diócesis de Cuba, el horario y los detalles del trabajo de la Semana Social, que se extendería hasta el sábado 19 de junio.
Compromiso, testimonio y diálogo
Conferencia de Mons. Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede
En el Aula Magna del Colegio Universitario San Gerónimo, de la Habana Vieja, a las 6:00 PM, con la bienvenida del Historiador de la Ciudad,  la presencia del Sr. Nuncio Apostólico en Cuba, los obispos de La Habana y otros cuatro del resto de Cuba, el Rector de la Universidad de La Habana,  varios viceministros y la Jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido, tuvo lugar la Conferencia Académica de Mons. Malberti, sobre el tema “Estado y Laicidad”, a la que asistieron también los delegados e invitados a la Semana Social. Leer más

A los pies de la Virgen

Ayer a los pies de la virgen pedí por tí.
Sí, por tí, que participas de este pequeño espacio de comunicación,
por tí que te importa Cuba y crees en Dios.
También pedí por mi familia,
por los que no creen,
por los que creen en cosas que no liberan ni plenifican
por los que no tienen esperanza,
les falta el pan, y las ilusiones.
Di gracias por la fe,
y por la dicha de estar allí,
en el corazón de Cuba,
en el altar preferido de nuestra ofrenda cotidiana,
el paño más dulce a nuestras lágrimas
y resonar más fuerte de nuestros gozos.
¡Gracias Cachita!