Fieles difuntos


El Obispo Siro, reza en un cementerio.
El Obispo Siro, reza en un cementerio.

Hoy están llenos los cementerios en Cuba. La gente va a poner flores a sus muertos. Es una vieja costumbre cristiana, para muchos este acto es su único vínculo con lo trascendente, “con el más allá misterioso, después de la muerte”.
La Iglesia celebra hoy el día de los fieles difuntos, es decir, el día de todos los que han muerto conociendo y confiando en la Vida Eterna junto a Dios, y que han vivido con el empeño, y tal vez, la certeza de alcanzarla.
La virtud clave en este caso es la fidelidad: a la pareja, a los hijos, a la patria, a los amigos, a uno mismo, al bien, y sobre todo a ese Amigo Fiel que se llama Jesús y que un día conocieron y ya nunca abandonaron, ni en las verdes ni en las maduras.
¿Eres fiel en tu vida?¿has escogido bien a qué serle fiel?

Deja lo inútil

¿Con cuántas cosas arrastras que no te sirven para nada?: costumbres, miedos, objetos, … ¿No crees que sea bueno soltar un poco de lastre? ¿Tienes demaciadas ocupaciones, preocupaciones, angustias? ¿o por el contrario, te aburres, no sabes qué hacer o a dónde ir para sentirte bien?…
Mira lo que le pasó a un jóven de tiempos de Jesús: Leer más

¡Gran amor!

El convertirme en madre me acercó más a Dios. Mis catequistas siempre me dijeron que Dios nos abama más que lo que nosotros éramos capaces, que nos amaba más que nuestros padres.
Cuando te tuve en mis brazos, di gracias a Dios por su Gran Amor, pues ese Amor ¡Es algo más grande que el que sentía por tí en aquel momento! ¡No puedo imaginar un amor tan  grande!. Cualquier madre entenderá bien lo que digo…”
Y cualquier padre también -repliqué a mi mamá- ahora que soy padre valoro mejor es Gran Amor de Dios, porque yo tampoco imagino cómo es posible que se pueda querer a mis pequeñas más que lo que yo las quiero…, y sin embargo, Él las quiere más

Sembrando respeto y valores

Cada encuentro con los niños en la catequesis en las tardes de dominog  es una linda experiencia para mí, es una siembra con la esperanza de recoger verdaderos hombres y mujeres de bien, verdaderos cristianos, con valores que dignifican al hombre, viviendo en la esperanza de un día ver el fruto.
Los cristianos nos ocupamos en la tarea de que nuestros niños no pierdan la autenticidad cristiana.
Hoy en día se reconoce que la mayoría de las personas, niños y adultos, no tienen conciencia de lo que significa la dignidad de la persona humana y el derecho que le asiste a vivir y desarrollarse en esa dignidad siempre ascendente y nunca en degradación.
Si todo animal y vegetal merecen respeto porque en ellos hay vida, ¡Cuánto más respeto merece el ser humano que tiene una serie de cualidades que lo asemejan a Dios!