Historia de familia

En casa de Yeni viven 10 personas, el abuelo hace mandados y pelea con los jóvenes por su irresponsabilidad, y por tener la mente y el corazón en España, a donde tal vez podría llevarlos el origen de sus ancestros. Todos entran y salen sin mucho contacto, sólo están todos en la madrugada, cuando Yeni no ha tenido “trabajo” en el Malecón habanero y Pedro, su padre, ha venido a dormir.
Cada cual comparte lo que tiene, y pone en la economía común una parte de sus entradas, menos los niños, a quienes se les pide estudiar y portarse bien, para que puedan salir adelante. Los abuelos suelen bendecir los alimentos y hablar de Dios en la comida, cuando alguien más se sienta a la mesa, aunque Pedro y Yeni prefieren tocar la campanita en el altar a Ochún.
A veces están juntos los domingos por la mañana mientras suena un dominó y retumba un reguetón. El de la semana pasada fue especial, Yeni contó que le ofrecieron trabajo en una buena peluquería y que saldría con Julito, “el que trae la hostia a la abuela”, que le está robando el corazón.

La gente buena

LOS PRIMEROS…

 

Y ¿siempre hace falta un milagro para que alguien sea reconocido beato? En general sí. Pero… si la persona ha sido reconocida mártir no requiere un milagro para su beatificación. 

Mártir, lo dice el diccionario, es la persona que padece muerte por amor de Jesucristo y por sostener la verdad de sus creencias.

El primer beato nacido en Cuba fue un mártir, aunque no el primero: José López Piteira. Había nacido en Jatibonico, el 2 de febrero de 1912.  En 1916, sus padres regresaron a España y con ellos sus hijos nacidos en Cuba. José entró con 16 años en el noviciado de los Padres Agustinos en Madrid. Durante la guerra civil española fue fusilado en Paracuellos de Jarana, cerca de Madrid, en 1936, por su condición de religioso.

El primer ejemplo, lo tenemos en los primeros mártires cubanos, que se conocen como los mártires de la Florida. En 1549, un grupo de religiosos dominicos y franciscanos parten desde La Habana, a predicar la Palabra de Dios en La Florida; allí, 12 de ellos son martirizados por los indios que habitaban la zona. Entre ellos están Luis Sánchez y Tiburcio Osorio, ambos nacidos en Cuba.

Como vemos, entre nuestros beatos y santos, unos son cubanos de pura cepa, nacieron en esta tierra; otros nos adoptaron en el corazón, vivieron o murieron en Cuba sin haber nacido en la Isla.  Unos son antiguos y otros recientes,  la lista es larga…

Héroes y amigos

 

Por tanto, sean perfectos como es perfecto su padre que está en el Cielo. Mt. 5,48

 

Dicen que alguien dijo una vez que Cuba no “daba” santos. Hace mucho calor y nos gusta estar sentados echándose fresco. ¿Será verdad?

 

¿Quiénes son los santos y santas? Dice el diccionario que es alguien perfecto, sin culpa. Popularmente es alguien bueno, sacrificado por los demás, que perdona.

 

Los cristianos creemos que son las personas que han muerto, y ya están gozando de la presencia del Señor.

 

Ellos son nuestros héroes y amigos. Héroes por que son famosos por sus virtudes, por la perfección de sus vidas. Se han sacrificado por los demás. Han hecho el bien de forma abnegada y buscando el bien de los demás, por eso son ejemplo para nosotros. Son amigos, porque le hablan de nosotros a Dios y le piden por nuestras necesidades.

 

Todos, de cualquier edad, sexo o condición, estamos llamados a ser santos.

 

Entonces, ¿habrá santos en Cuba? ¿Qué tú crees?

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Cortesía de Laura María Fernández