El ojo del huracán

Ha clavado su mirada en nosotros con implacable agudeza. La fuerza con que atraviesa la realidad deja al desnudo nuestra frágil situación, que no sabe cómo responder a su arbitrariedad. Avasalla, enmudece, desconcierta todas
las predicciones, porque no podemos dominar el curso que puede tomar su impetuoso impulso. Como la noticia de un ciclón, llega por detrás el ojo batiendo los brazos. Y sólo cuando haya acabado de arrasarnos sabremos medir las consecuencias. Así percibimos las medidas económicas. Le tememos, pero puede ser una oportunidad. Una acostumbrada mirada descreída, escéptica, no alcanza a vislumbrar esto. Sólo verá otro vendaval, otro más para aguantar. Leer más

Doble cara

Hay cosas que se ven o se escuchan al pasar que asustan. Con tanta frialdad se puede pensar de una manera y obrar de otra, tan contraria. O aparecer mirando en un sentido pero ser fingimiento, solapa interesada. O actuar con descaro.
Mentira y simulación, hipocresía y deseo de ventaja. Querer quedar bien con Dios y con el diablo y de ambos obtener prebendas. Me quedo pensando en una y otra actuación y me produce vértigo. Gente capaz de establecer una dicotomía tal entre el discurso y la vida, entre su yo ambicioso o acomodaticio y la  realidad, que no sabe siquiera cuál es su verdadero  rostro.
Da igual tener doble cara o ser descarado, si para el caso es lo mismo. No tener conciencia de la propia dignidad es no tener cara propia, es haber perdido la propia identidad. Leer más