Sergio Lazaro

El tiempo junto a Dios

Soy una simple creatura, insignificante para muchos. A simple vista mi vida es un eslabón invisible de una larga cadena.
Más para Dios las cosas no son así. Yo le importo desde que estaba en el vientre de mi madre.
Mi corto tiempo de peregrinar  lo trato de aprovechar para hacer valedera mi existencia, teniendo en cuenta motivos superiores  para actuar.
Son muy importantes los que caminan conmigo, o los que me pasan por el lado sin dirección alguna, cada uno es una riqueza y una responsabilidad para mi. También lo son los «hermanos» creados por Dios Padre, como los llamaba San Francisco de Asís: ya sea una flor, un animal, un árbol, un paisaje…
¡Demos gracias a Dios por el camino y los caminantes!.»Y les dio su bendición» (Gen. 1- 28)

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