La soledad

 

Una de las más acuciantes formas de pobreza es la soledad. El Papa habla de esto en su reciente carta La Caridad en La Verdad, señalando esta realidad como presente en cualquier situación de riqueza o pobreza, la cual urge redimir.
En Cuba hay muchos viejitos solos, porque sus hijos se han ido buscando otros horizontes, hay personas que en la madurez de su vida han tenido que volver a trabajar para ganar el sustento, esta vez, sin sueños. Hay personas jóvenes solas por el divorcio, la desatención de su familia, o las drogas.
Hay otros que están solos porque muchos los rechazan por sus ideas políticas.
La nuestra es una cultura familiar y de cálidas relaciones humanas, la soledad en Cuba, no tiene los matices de otras latitudes, pero no debe pasar desapercibida.
El ser humano ha sido creado para vivir con otros compartiendo lo material y lo espiritual, a semejanza de Dios, que es una comunidad de tres personas:  el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y sin embargo es Uno solo. Las personas no estamos completas sin los demás. Por eso a los que están solos hay que mostrarles la Vida de Dios, ayudándoles a cultivar amistades y experiencias comunitarias.
Visitar a las personas solas, proponer pistas para el proyecto de vida de los jóvenes, acompañar a los divorciados y a los perseguidos, ha sido parte de la obra caritativa de las comunidades cristianas desde antiguo. También lo ha sido el trabajar para resolver las causas profundas de las dificultades que vivimos. ¡Continuemos!