SI HAGO LO QUE ÉL MANDA… Él te habla hoy

DOMINGO 17 DE enero de 2010
SI HAGO LO QUE ÉL MANDA…
Su madre dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que él les mande”. Jesús
indicó a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas.” Y las llenaron
hasta el borde. “Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.” Y ellos
se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua cambiada en vino, sin saber de dónde lo habían
sacado; los sirvientes sí que lo sabían, pues habían sacado el agua.
Juan 2, 5. 7- 9
¿Quiero que mi vida sea el mejor vino?

Dios quiere que caminemos

por: Glissett Valdés Herrera
Durante siglos y siglos, nos hemos encontrado con enormes obstáculos con los que tropezamos y nos impiden caminar.
En el mundo de hoy; se nos da el fenómeno de la globalización como un entramado de relaciones a nivel planetario. Es de reconocer que en ciertos aspectos es un logro de la gran familia humana y una señal de su profunda aspiración a la unidad, sin embargo, comporta también el riesgo de los grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo. En todos los campos de la actividad humana, la globalización debe regirse también por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios.
A través de la historia hemos visto grandiosas obras como Pirámides mayas y egipcias, fortalezas como las españolas en América, murallas chinas, monumentos y defensoras de ciudades y países. Imperios, Reyes, Legiones, fueron protegiendo de miradas y ataques sus bienes y riquezas. Ejemplo esencial fue Jerusalén, tantas veces tomada y destruida y a su vez reconstruida.
Imperios feroces y hambrientos de poder la colapsaron en muchas ocasiones con las armas y la muerte desmesurada.
La furia y el terror fue doblegada por los Romanos, quienes creían que su dictadura sería eterna y no tendría fin. Muchas fueron las rebeliones organizadas por rebeldes judíos que veían el abandono de su Dios, cosa esta que nunca fue cierta, ya que un solo Ser, sin armas ni ejército, fue capaz de demostrar que con palabras bien fundadas en el camino de la verdad, haría temblar legiones completas de poder hegemónico. Este ser logró derribar uno de los muros más poderosos de todos los tiempos, de forma humilde y sobre un asno fue recibido con alabanzas y glorias por el pueblo de Sión y con temor y respeto por los que los sometían.
En aquel entonces, como ocurre hoy en día, no se podía acallar a la multitud, había que buscar el momento oportuno para colocarle un muro ante sus ojos y detener su rebeldía. Los Jerarcas de la época, “El Sanedrín”, lograron hacer, llevando a la muerte, a la crucifixión, al que con la Verdad y Amor, y de forma pacífica quiso hacerle ver a los ciegos, y a los que no querían oír, que las injusticias, las explotaciones, los encierros, deportaciones, expoliaciones, no eran más que debilidades de los poderosos.
Al igual que en otras regiones, actualmente, se ha evolucionado hacia la democracia, pero en otras, hay motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias, sujetas a ideologías que se creían superadas y no corresponden con la visión cristiana del hombre y la sociedad, como nos enseña la doctrina social de la Iglesia. Por otra parte, la economía ha de tener presente la equidad, y aún sigue aumentando cada vez más una enorme pobreza, incluso expoliados de sus propios bienes.
Camino, Verdad y Vida hay uno solo, nuestro Padre a través del Hijo, nos hizo ver, siendo Luz, para los que en la oscuridad enmascaran su miedo y tratan de ocultar con muros sus mentiras, sin saber que la Luz penetra los más profundos rincones, y que un rayo de luz hoy y otro mañana, abrirán el corazón y las puertas a una nueva vida.
Todos tenemos derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con unas condiciones más humanas, libres de amenazas del hambre y de toda forma de violencia. Como decía Pablo VI: pasar de la miseria a la posesión de lo necesario, a la adquisición de la cultura…a la cooperación en el bien común…hasta el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin.
Es indispensable las estructuras justas, para una sociedad justa, con un consenso sobre los valores fundamentales y la necesidad de vivir estos valores. Si está ausente el Dios del rostro humano de Jesucristo, no se ven estos valores, ni se logra un consenso, los no creyentes pueden vivir con una moral elevada y ejemplar, pero si caminamos en una sociedad donde Dios está ausente no encontramos la fuerza para vivir.
La presencia de Dios, la amistad con el hijo de Dios encarnado, la luz de su Palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y eficiencia de justicia y del amor que nos permiten caminar, dejando atrás barreras, miserias y expoliaciones injustas.
No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y llegue a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato, lo que es perfecto.
Romanos 12:2

La repetición

Un jóven de mi parroquia me dijo el domingo que no le gustaba el Rosario
porque consiste en repetir 50 veces lo mismo.
Le contesté:
¿No has estado enamorado?. Cuando uno lo está, no alcanza el tiempo para
decir a la otra persona, de mil maneras, que uno la quiere. Lo mismo pasa
en el Santo Rosario, se medita sobre los grandes acontecimientos que son
pilares de nuestra fe, mientras se repite un «dicho de amor» muy especial.