Papá, ¿Ya llegaron?

Papá, ¿Ya llegaron?… Era un poema la carita de Ana Laura cuando despertó en la mñana del 6 de enero preguntando por los Reyes Magos. ¡Sí, ya pasaron por aquí, mira a ver qué te dejaron debajo de la cama!. Ambas saltaron como un resorte, Alejandra, que estaba a la espectativa saltó primero y encontró… No sé cómo describir lo que sucedió después: risas, preguntas, agradecimiento a los reyes… ¿y qué le trajeron a Jesús?, preguntó la mayor.
Jana y yo dimos gracias a Dios por haberle podido regalar esta ilusión, sí, la ilusión y el viaje al mundo fantástico de los sueños, ligados con una la realidad concreta, la de Cristo. Esas ilusiones son parte imprescindible de la naturaleza humana, y sin ellas, en poco nos diferenciamos de los monos.
En mi trabajo y en la callé escuché a varias personas hablando de experiencias parecidas aquella mañana y me dije: ¡caramba! trataron de sacar a Cristo de esta cultura, y los Reyes lo traen de vuelta.
A los cristianos nos toca hacer que esa vuelta sea hacia Cristo vivo que cambia a las personas y a la sociedad para bien. ¡Tenemos que acompañar a los Reyes!