¿Cómo vivir la fe en tierra extraña?

Es una vieja pregunta en la tradición judeocristiana, viene del libro de Job, en la Biblia. Job lo tenía todo, y por las injusticias propias de su tiempo lo perdió todo. Job dudó de Dios porque no podía entender por qué le pasaban tales desgracias. Así pasa en la vida cotidiana de cualquiera de nosotros en cualquier parte del mundo.
Hay situaciones sociales en las que es especialmente difícil vivir la fe debido a exclusiones, imposiciones, injusticias…, sin embargo, en muchos lugares donde la democracia tiene altos grados de desarrollo y los derechos humanos altos grados de promoción, aparecen leyes  y fenómenos de intolerancia a lo religioso, que amenazan a esas realidades en convertirse también en lugares extraños al Evangelio, como lo era para Job aquel desierto cargado de desesperanza.
A mi alrededor mucha gente ve acercarse los días de fin de año (Navidad para los cristianos) sin los proyectos o ilusiones que harían de su vida más plena, Leer más

Así somos: aquel lugar que me gustaba tanto

Soy un joven de la parroquia de Sagua la Grande Diócesis de Santa Clara. Nací en el seno de la Iglesia pues voy desde muy pequeño aunque no toda mi familia era creyente.

 En la época que transcurrió mi niñez era la década de los ochenta, etapa todavía muy difícil en la que si te declarabas católico o de otra religión estabas en un verdadero problema. 

Para que mi mamá pudiera trabajar un tío de ella y su esposa me cuidaban por el día. En su casa como en muchos hogares cubanos tenían en la sala una hermosa y enorme imagen del
Sagrado Corazón de Jesús al que yo siempre contemplaba con admiración y  preguntaba, ellos me explicaban, ese es papá Dios y aquella la Virgencita de la Caridad, a su manera con su fe sencilla y tradicional fueron mis primeros catequistas. Me llevaban a escondidas a la
Iglesia Leer más

Vive bien…

Entonces habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra se angustiarán los pueblos, asustados por el ruido del mar y de las olas.
Estén alertas, no sea que se endurezcan sus corazones en los vicios, borracheras y preocupaciones de la vida, y, de repente, los sorprenda ese día. Lc. 21, 25.34

El Rey del Universo

¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Qué intereses consumen la preciosa oportunidad de vivir tu vida?, tu vida única, irrepetible, maravillosa, aunque la lucha cotidiana por la supervivencia, las dificultades que tropiezas a cada paso, o tus propias limitaciones, la hagan difícil.
Donde estén tus empeños ahí estará tu corazón. Lo que tengas como más importante hará de guía para tu vida…, será tu rey.
Si para ti lo más importante es el bien que puedas hacer a otro, si piensas en crear, en cambiar para mejor lo que te rodea…, entonces andas cerca de los caminos de Cristo Rey.
Jesucristo es un Rey muy raro, nació en una cochiquera, tuvo que huir para que no lo mataran, vivió 30 años en una humilde aldea, anunció su mensaje a los pobres, leprosos y excluidos de su tiempo, y fue clavado en una cruz. Los reyes a los que estamos acostumbrados no son así.
Cristo también sanó enfermos, mató mucha hambre, abrió ojos, aclaró mentes y corazones, y lo más importante: Resucitó de entre los muertos. Más raro aun…
Por eso es Rey que no pasa, que libera y que no engaña, él resolvió el problema que sólo Dios resuelve: el de la Vida. Él provee la verdadera libertad, aquella en la que las reglas ayudan a vivir, y nada ni nadie, absolutamente nadie, puede mandar en la persona. Él me enseña a enfrentar la injusticia, sin despreciar al injusto y a buscar la verdad, sin odiar al que dice mentiras.
Mi familia, mi patria y mi Iglesia son mis tres grandes ocupaciones, las veo como las «tareas de mi Rey».
¿Y para ti…, quien es el rey?

Así somos



Estamos tan ocupados llevando a cabo lo que creemos que es lo urgente que no tenemos tiempo para hacer lo importante, con estas palabras de Confucio comienzo este testimonio de mi vida cristiana. 

He nacido en una familia de grandes valores humanos pero no fundamentados en los valores y en la fe cristiana que son realmente los más importantes. La práctica religiosa en mi familia desagraciadamente se ha dejado en el olvido por falta de práctica, por presión social o miedo.

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Olimpia

En los años 70 en Cuba, muchos creían que la fe cristiana era «una lacra del pasado». Olimpia amimaba la oración del Santo Rosario los martes por la noche en la Iglesia de San Diego de los Baños en Pinar del Río. Martes por martes, a las 8:30 había una cosa segura en mi pequeño pueblo: «¡Ave María Purísima!», decía Olimpia y comenzaba a rezar.
Muchas veces la acompañábamos los miembros de la pequeñísma comunidad, otras veces nadie. Un día le pregunté por qué se quedaba rezando cuando no venía nadie y me contestó: «¡Basta que uno solo rece el Rosario que siga la  fé!. La Iglesia tiene que estar abierta «.
¡Y sigue abierta!¡»Ave María Purísima»!

Estrategia macabra

Satanás convocó una convención mundial de demonios.
En su discurso de apertura dijo: No podemos hacer que los cristianos dejen de ir a sus reuniones espirituales. No podemos evitar que lean la Biblia y conozcan la verdad. No podemos evitar que formen una relación intima con su Salvador. Una vez que establecen esa conexión con Yahvé, nuestro poder sobre ellos se pierde. Así que déjenlos asistir a sus congregaciones; déjenlos que tengan sus cenas familiares con platos y cubiertos, pero róbenles su tiempo, de manera que no tengan tiempo para desarrollar una relación con Yahvé… Esto es lo que quiero que hagan: Leer más

Comunicar la bondad de Dios

Eso debe hacer cualquier comunicador cristiano, a sus hijos, a sus amigos, a su familia, en un blog. Comunicar es hacer llegar al otro una parte de uno mismo. Si lo hace con la palabra, con un gesto o un Email, no importa, lo que importa es el contenido. Dios se comunicó totalmente a  la humanidad cuando envió a su Hijo amado a vivir con nosotros para salvarnos. He ahí un hermoso reto y programa de vida.
¿Soy yo capaz de dar lo mejor de mi cada día aquines me rodean?
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¿Qué quieres que haga por ti?

El ciego Bartimeo quería ver, por eso cuando supo que Jesucristo pasaba frente a él clamaba con todas sus fuerzas pidiéndole compasión a pesar de que trataran de impedírselo. Jesús lo sanó. (Mc 10, 46 – 52)

En sus gritos, el ciego fue al centro de sus necesidades: «ten compasión de mí». Se sabía limitado y pecador, de ahí parte su clamor. Todos, en alguna medida, somos como Bartimeo, aquejados de alguna limitación seria, en el cuerpo o el espíritu, y necesitamos compasión, consuelo, sanación» La fe hace reconocer estas limitaciones. La conciencia del pecado es algo que abunda poco en el mundo de hoy. Tal vez pasaba lo mismo a muchos de los que seguían a Jesús, por eso hubo quien mandara a callar al mendigo ciego. Pero Jesús lo oyó y pidió que se lo trajesen. Bartimeo no se conformaba con su situación y buscaba a Aquel que podía cambiarla, tenía fe, esto es decisivo: junto a la conciencia de las propias limitaciones, está el deseo de superarlas, y la fe en que Jesucristo puede hacerlo. Probablemente aquel pobre mendigo no sabría que Aquel era el Hijo de Dios, pero tenía fe en lo que aquel «Maestro» podía darle. Eso lo salvó.

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Mereces todo lo bueno

tristeHace unos días una amiga me llamó para que pidiera por su esposo gravemente enfermo debido a una encefalitis, que se complicó por un mal diagnóstico y un peor tratamiento. No fue hasta que perdió la conciencia que lo asistió un médico de cuidados intensivos que procedió correctamente. José estaba en peligro de muerte.

¿Por qué le ha pasado esto a él, por qué a mí? – me dijo llorando mi amiga. ¿Hemos sido malos, no merecemos ser felices, ahora que terminamos de construir nuestra casa y nuestros hijos están encaminados?

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