Sí a la vida, familia pendiente

Ayer encontré un amigo y al preguntarle por lo suyos me dijo que su hija está embarazada. Ella no está casada, en el corazón se me unieron dos sentimientos, por un lado el lamento por saberla madre soltera, por el otro, la alegría porque no abortó a su hijo, como hacen en Cuba muchas en su caso.
Le dije a mi amigo: “¡Qué bueno, serás abuelo!”. En lo adelante me queda rezar porque pueda acceder a la familia cristiana a través del cultivo de su fe, de matriz católica, pero en ciernes, como ocurre comúnmente en nuestra realidad.
Si bien los cristianos no debemos asumir actitudes condenatorias a las personas en esta situación, no debemos acostumbrarnos a esto por lo frecuente de estos sucesos, y verlo “como algo normal”, debemos siempre aspirar a que los niños nazcan en medio de una familia basada en el amor y la fidelidad. No podemos dejar de orar por ello, ni de poner nuestro grano de arena con nuestras limitadas herramientas.
Inecita no mató a su hija pero tiene pendiente la construcción de una familia cristiana. Yo felicité a su padre, tengo pendiente el compartirle esta opinión.